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Elementos estructurales de la imagen

De entre todos los elementos de la naturaleza que integran la imagen encajados como un puzzle, los estructurales son los que tienen una presencia más destacada. Sin embargo no tienen que ser necesariamente visibles o estar indicados de forma expresa. Entre ellos destacan el punto, la línea, el eje de simetría vertical, el eje de simetría horizontal, la línea diagonal, el peso, el equilibrio y la sección áurea.

 

1. El punto

Es el elemento estructural más básico, pero también uno de los más influyentes. Tanto con carácter céntrico como excéntrico. El punto central puede ser visible o no aparecer gráficamente señalado. La presencia es notable en estado latente, pero cuando se muestra físicamente su peso se incrementa de forma extraordinaria en la escena. Tanto que puede llevar a equívocos perceptivos, como es el caso de la espiral de Frazer.

  No tiene de espiral más que el nombre, pues se trata de una serie de circunferencias concéntricas, con un punto blanco sobresaliente como centro geométrico de la figura. Es sencillamente una ilusión óptica inducida por el magnetismo del núcleo central, reforzada por el estampado entrecruzado del fondo.

Cuando se duplican los puntos de una imagen, constituyen entre ellos un vector direccional de gran dinamismo, sobre todo si se alojan en una de las líneas principales.

Además existe una técnica que suprime la línea de contorno, obligando a que los colores utilizados (exclusivamente rojo, azul, amarillo y negro) a mezclarse en la retina del espectador para mostrar las luces y sombras de los objetos. Dado el alcance de esta técnica, el punto irrumpe pronto en el terreno publicitario y perside numerosos anuncios.

 

2. La línea

La línea recta es más simple visualmente que la curva. La mente humana la asocia de forma subconsciente con la idea de dirección. Del cruce de las dos direcciones lineales básicas, horizontal y vertical, surge el “armazón” ortogonal que sustenta el concepto de espacio. Por tanto la línea recta constituye también el sistema de referencia visual por excelencia. Se expresión gráfica es el eje cartesiano de coordenadas que permite que se localicen los cuatro puntos cardinales en cada imagen.

La línea vertical prevalece sobre la horizontal por la acción gravitartoria a la que se somete toda situación visual pero, sobre todo, por la orientación espacial del espectador que mira frontalmente todo lo que se antepone a su vista.

Debido a la verticalidad del espectador, hay que hablar también de la tendencia a sobreestimar las distancias verticales. Es decir, se produce el alargamiento de todo cuanto se sitúa frente al propio cuerpo. Este fenómeno perceptivo ha sido estudiado en psicología y se caracteriza por hacer caer al espectador en trampas visuales. Por ejemplo: una línea vertical sobre una horizontal de igual longitud formando entre ellas un ángulo recto no tendría mayor trasendencia desde el punto de vista perceptivo de no ser porque al desplazar la vertical hasta la mitad de la horizontal, parece mayor de lo que verdaderamente es.

 

2.1 Eje de simetría vertical

Es la línea que atraviesa la imagen de arriba a abajo, dividiéndola en dos mitades del mismo tamaño. Su presencia suele estar bastante disimulada en las imágenes, pero no por ello deja de ser influyente. Es un recurso muy empleado en el mundo publicitario.

Facilita la repetición de un mismo esquema visual entre dos imágenes independientes que interactúan entre ellas. Este recurso es frecuentemente utilizado en las páginas de diferentes diarios. Se demuestra así la destreza del fotógrafo tomando instantáneas y la del maquetador poniéndolas posteriormente en relación.

Hace prevalecer el equilibrio y la estabilidad en la estructura. Si el autor pretende transmitir movimiento, conviene desviar la figura del centro.

 

2.2 Eje de simetría horizontal

No tan destacado como el eje vertical, pero también cuenta con relevancia en la organización espacial de la imagen. La divide en dos mitades de igual tamaño al atravesarla de izquierda a derecha: la superior y la inferior. Aporta estabilidad a la imagen, del mismo modo que el eje vertical. Del mismo modo que su homólogo, puede venir indicado por un elemento representativo o ser un elemento más intuitivo. Junto a él forma el sistema axial de coordenadas que divide el espacio representado en cuatro cuadrantes iguales.

Habitualmente permanece oculto, como una línea sugerida más que mostrada de forma explícita.

Sin embargo presenta dos diferencias respecto al eje vertical:

· Asimetría de contenidos. La asimetría es una propiedad intrínseca al eje horizontal (a no ser que el autor pretenda imitar un efecto de reflejo).

· El acomodamiento de la figura no entra en la propia línea, sino por encima de ella. De esta manera se intenta que el centro visual se sitúe por encima del centro de geometría.

 

2.3 La diagonal

Evidentemente hay desplazamiento con la representación de líneas diagonales. Hay desplazamientos laterales sobre los ejes horizontal y vertical. Esta orientación oblicua es percibida por el espectador como un esfuerzo direccional. El trazo se aproxima o aleja del sistema de referencia espacial básico y se presenta como uno de los recursos más simple pero más eficaz para representar el movimiento.

Sin embargo representa estabilidad dentro del dinamismo que hemos mencionado, ya que constituye un esquema por su cuenta que procede en realidad de rotar espacialmente un ángulo de cuarenta y cinco grados.

No se suele encontrar una línea diagonal sola. Por lo general hay diagonales compañeras u oblicuas perpendiculares a ellas. A veces se ayudan incluso de horizontales o verticales. El sentido de lectura puede ser ascendente o descendente, según de qué diagonal se trate.

 

3. El peso

Con los elementos estructurales hasta ahora analizados, el espacio compositivo se divide en cuatro zonas geométricamente equivalentes. Teóricamente no hay diferencia entre los cuatro cuadrantes, pero son distintas si miramos el dinamismo y la jerarquía de esas localizaciones, o lo que es lo mismo, el peso.

Guarda relación con las cuatro zonas geométricamente iguales en que se divide la imagen a través de los ejes de simetría jerarquizadas por un doble motivo:

· La fuerza de gravedad que hace que la mitad inferior sea más pesada que la superior. En laparte baja, el receptor espera hallar objetos siempre. La mitad inferior tiende a ser más pesada que la superior, lo que no es nada extraño si se considera que en el suelo toman asiento los cuerpos como consecuencia del tirón gravitatorio.

· La lectura occidental que concede primacía a la mitad derecha sobre la izquierda. El espectador tiende a buscar objetos pesados en la mitad derecha. Situarlos en la izquierda exige doble esfuerzo interpretativo.

  

Hay otros componentes que influyen también en el peso de los objetos dentro de una imagen:

· Ubicación central (eje de simetría vertical).

· Carácter centrífugo.

· Aislamiento.

· Tamaño (aunque reducido).

· Color (colores claros pesan más que los oscuros y los colores cálidos más que los fríos).

· Interés intrínseco del objeto.

 

4. El equilibrio

Los objetos crean desigualdades entre ellos, hay que tener en cuenta que los esquemas visuales queden equilibrados. La mirada humana siempre de forma instintiva busca huir de una lectura ambigua, accidental e incomprensible. Las fuerzas de la imagen deben neutralizarse unas a otras.

Hay varias formas de conseguirlo, pero por lo general se lleva a cabo adoptando el eje de simetría vertical como referencia. Hay dos alternativas:

· Simetría: el peso se reparte de forma equitativa a ambos lados del eje.

· Asimetría: es la forma más corriente y compleja. Reparte de forma desigual los volúmenes a ambos lados del eje. Algunos elementos que pueden contrarrestarla son el color, la profundidad o la luz.

  

5. Sección áurea (o proporción de dos tercios)

Los tipos de líneas analizados hasta aquí dividen la imagen en dos mitades simétricas, en las dimensiones horizontal, vertical y diagonal. Sin embargo hay otras divisiones posibles donde resultan partes asimétricas. No por ello el conjunto está desequilibrado. A veces ocurre todo lo contrario, como ocurre con la sección áurea. Muchos la definen como la partición asimétrica más directa y lógica desde la geometría y el álgebra por sus propiedades matemáticas y estéticas.

Desde sus remotos comienzos ha sido cultivada por su facilidad para reproducirse y crear nuevas figuras o espacios donde se mantiene como referencia numérica. Se basa en la propiedad matemática que establece que al dividir una línea en dos segmentos desiguales, la relación que el mayor guarda con el menor es análoga a la que existe entre la suma de ambos y el primero. Las imágenes que producen son más que satisfactorias por su simpleza matemática y su armonía perceptiva.

En el siguiente vídeo se explica de forma clara qué es la sección áurea.

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